Amor a Dios
El principio ético fundamental de nuestra relación con
Dios debe ser el amor a Él. «¡Amarás al Señor tu Dios! (…)», este fue el
mandamiento del Antiguo Testamento al cual Jesús consideró como el más
importante en Sus Enseñanzas (Marcos 12:28-34).
El amor a Dios es, entre otras cosas, la atracción hacia
Él: la atracción por encontrarse, comunicarse y unirse. La Unión con el
Padre Celestial es la Meta Más Alta y la Última, la que no puede ser
alcanzada sin amor-atracción hacia Él.
